El antecesor de los  reproductores portátiles de mp3 se llama Walkman. En los años 80, el soporte musical más extendido era la cinta o cassette que, desde luego, para los estándares de hoy  es bastante grande aunque manejable. Ahora, los jóvenes, ahorran para un iPod o para un reproductor de mp. Nosotros entonces, reuníamos pacientemente la asignación semanal para poder acceder a la última tecnología y poder escuchar música por la calle.

Aunque no te lo creas, las denominación  “Walkman” sigue ahí. Sony la utiliza para todos los dispositivos de música portátiles, ya reproduzcan cassettes, CD, mini-discs, y archivos MP3. Los teléfonos de Sony Ericsson, por ejemplo,  están marcados con la palabra “Walkman”. Con el tiempo, incluso “Walkman” ha recibido un nuevo logotipo.

En realidad, nadie le dice a su reproductor de MP3 Sony o su teléfono móvil “Walkman”. Más bien lo relacionamos con aquel reproductor, a menudo provisto  de un clip de cinturón, que a partir 1979 revolucionó el mundo de la música. Y es que quien hasta entonces no quería  renunciar a sus canciones favoritas, no tenía otra que transportar los enormes equipos de música existentes. Todos tenemos la imagen del joven americano por las calles de Nueva York con un radiocassette al hombro.

En los años ochenta, sin embargo, el “sistema compacto  ligado al cuerpo  para una reproducción de alta calidad de eventos auditivos”  se convierte rápidamente en un símbolo de estatus indispensable de la juventud urbana. También entre los deportistas individuales, como corredores, cada vez más presentes en las calles, el Walkman se hizo muy popular, aún teniendo un peso considerable en comparación con los reproductores de MP3 actuales.
Ya, en los años noventa, algunos modelos de mayor calidad, incluso eran capaces de “dar la vuelta” a la cinta gracias a su doble cabezal. Sin embargo nunca había que olvidar un buen cargamento de pilas.